Llegara la calma
No puedo obligar a mi corazón a decirte adiós, por más que quiera, por más que lo intente porque es verdad que por mucho que el cerebro insista en que se borre, en que se olvide, el corazón no atiende a razones. Es doloroso, toda despedida lo es. Y todo tiene su tiempo por mucho que yo me empeñe en quererlo ya, ahora. Supongo que sólo cabe esperar. Y supongo que mientras espero se me hará eterno. Sólo puedo hacer caso a mis sentmiento cuando quieran fluir, no se pueden reprimir ni querer controlarlos. Supongo que por eso ahora estoy así. Sin poder evitar llorar porque me pase un timpo conteniéndolos. Y también es cierto que tampoco voy a dejar hundirme en las penas. No, porque al fin y al cabo el amor siempre es pasajero cuando no es el amor verdadero. O eso dicen. No sé si el amor es eterno, no sé si se puede considerar como alma gemela a alguien que no te ama como tú a él pero lo que si sé es que la luz al final del túnel siempre la hay. Que el sol siempre brilla y trae la calma desp...